Autoridades mexicanas localizaron esta semana un túnel de 22 metros de longitud en el municipio de Tepetitlán, Hidalgo, utilizado para el robo de combustible de un ducto estatal. El hallazgo ofreció una visión poco común de la sofisticación que ha alcanzado el huachicol, práctica que se ha convertido en un negocio multimillonario dominado por el crimen organizado.
El túnel fue encontrado frente a una vivienda en una zona rural y conducía a dos perforaciones ilegales en una tubería subterránea. Durante el operativo, las fuerzas de seguridad también incautaron drogas en el predio. Personal del Ejército y de la Guardia Nacional resguardó el sitio, marcado con un letrero de “propiedad asegurada”, mientras se mantenía bajo investigación.
Aunque en los primeros reportes oficiales no se detalló qué ducto había sido intervenido, la infraestructura fue identificada como parte de la línea de Pemex que conecta la refinería de Tula (Hidalgo) con la refinería de Salamanca (Guanajuato), un tramo estratégico donde históricamente se han registrado tomas clandestinas. “El hallazgo ofrece una radiografía del huachicol más allá de las tomas improvisadas”, señalaron medios locales.
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